Los resultados de la ciencia no son democráticos
Hay que decirlo más alto, porque más claro no se puede:
[...] Los resultados de la ciencia no son democráticos, estos no se eligen por mayoría, sino por la carga de la evidencia. Me da igual que el 80% de la población de Kansas afirme que la evolución no existe, las evidencias experimentales dicen lo contrario, y por tanto eso es lo que se debe de enseñar en clase de ciencias. Me da igual que un claustro de profesores afirme algo, un simple doctorando puede tener razón si sus datos experimentales se sostienen. Dos a dos son cuatro aunque el 80% de un pueblo diga que son cinco. Por eso “enseñar la controversia” es una falacia y obligar a los centros a que enseñe a sus hijos lo que la mayoría de la comunidad quiera es otra. En ciencia se debe de enseñar como verídicas aquellas teorías científicas que se sustentan en una fuerte carga de pruebas. Eso no quita que se muestren las debilidades de la misma y se infunda espíritu escéptico y crítico a los estudiantes para buscar alternativas que expliquen esas debilidades. Pero eso no equivale a obligar a que se expliquen materias consensuadas por una comunidad, pero sin la menor evidencia experimental ni sustento científico detrás.







Absolutamente atónito se quedó el inventor John Kanzius, ingeniero jubilado de Pennsylvania, cuando al calentar una mezcla de agua y sal Morton con un dispositivo de radiofrecuencia ideado por él mismo para combatir el cáncer, el líquido soltó una fuerte llamarada.